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martes, 15 de mayo de 2012

Prefacio:



                 Los arboles, de más de 20 metros de altura, se imponían sobre la cabeza de aquella chica que caminaba por el inmenso bosque. Las pequeñas ramas y hojas secas crujían bajo sus pies cada vez que daba un paso y se adentraba más y más en la penumbra. El silencio, la niebla y la oscuridad escondian inimaginables peligros y la joven estaba en el medio de ellos completamente indefensa. Pero a pesar deque todos esos peligros la rodeaban ella caminaba al peor riesgo que pueda existir en la tierra y estaba conciente de ello.

Paso a paso se acercaba ma a su fin. Aunque ella estaba. Completamente dispuesta a entregar los ultimos latidos de su corazon para hacer que otro no perdiera su pálpito. Ella es otro de esos pocos ejemplos donde el amor es más fuerte que todo, incluyendo lavida y el miedo a morir.

Por un instante se detuvo y miro a su alrededor. Toco con sus dedos el pequeño medallon que colgaba de su cuello, luego lo apreto contra su pecho. Estaba intentando encontrar las fuerzas para dar aunque sea otro paso.

 Una lagrima corrio por su mejilla suave cuando los recuerdos pasaron por su mente. Recordo el proposito por el cual estaba alli, recobro la valentia y dio un suspiro. Seco la lágrima y volvió a caminar. Sus ojos apuntaban al frente, no tenia intensiones de bajar la mirada.

En medio del bosque encontró un claro, donde la luz plateada de la luna iluminaba hasta donde los arboles le permitían. SE detuvo en seco una vez mas mientras esperaba nerviosa,  quizas impaciente, de que todo fuece realidad. Por su cuerpo pasaba el deseo de que todo terminara con rapidez, tantaque no se le fuese posible sentir algun sufrimiento. Pero tratandose de la mente de los que ella veria, disfrutarian verla sufrir. Deseo cancelado.

Pasaron unos minutos y su reloj de muñeca marco las tres de la madrugada, ya era la hora exacta para que todo empezara. Un escalofrio recorrio su espalda y el frio de la noche la estremesio. Sus pupilas se dilataban intentand absorver la pobre luz que provenia de la luna.

-Pensamos que no venias- Aparecio una voz gruesa, grave y ademas de tétrica.

La chica miro alfrente y por un segundo sintio miedo. Tres siletuas que aparentaban ser humanas, aunque ella sabia que no lo eran, se acercaban saliendo de las sombras de los arboles.  Las tres estaban cubiertas por un manto de tela negra que iba desde la cabeza, con una capucha que les cubria la mitad del rostro, hasta arrastrarse por el suelo. La figura del medio era corpulenta y alta, mucho más grande que las otras dos. Mientras que la de la derecha era un poco mas baja de la primera y un poco menos grusa. La de la izquierda parecia ser femenina, de estatura mediana y contextura delgada.

-Dije que estaba dispuesta a lo que sea- Pronuncio la chica intentando sonar fuerte- a cambio que dejen a mi familia en paz para siempre.
-¿Realmente estas dispuesta a replanzar a tu hermana en el trato?- la figura de en medio pregunto. Su voz era la de un hombre, profunda y escalofriante.
-Si......
-Entonces.... Prepárate.

La figura del medio se quito la capucha. Era un hombre maduro que podria tener unos treinta años o un poco más, aunque realmente tenía más años que la historia del Reino Unido. Sus ojos eran un mar negro donde no se veia otra cosa mas que oscuridad. Este levanto la mano y repentinamente el cielo se torno sin nubes. Señalo a la joven que tenia enfrente y ella comenzo a gritar de dolor. La estaba torturando sin siquiera tocarla.

La chica cayó al suelo revolcándose intentando soportar la agonía. Sentía y oía sus huesos crujir y su piel ardía en un fuego invisible. El aire para ella era cada vez más escaso, como si se hundiera en el fondo del mar. Un terrible peso caía sobre su pecho que no la dejaba moverse. Gritar era inevitable en ese momento. Estaba sintiendo la muerte en carne propia.

El hombre soltó una risa de placer y satisfacción al verla sufrir a sus pies. Para él era divertido como los gritos de aquella joven aumentaban. Volvió alzar la mano y esta vez la chica se elevo por los aires, como si hilos invisibles salieran de las manos de aquel tipo y la controlaran. Ella levitaba y su tortura no acababa.

-¡Airón espera!- Interrumpió la voz del encapuchado de la derecha. Era otra voz masculina pero mucho más joven- Tengo una idea.
-¿Qué Propones?- Pregunto el hombre de en medio, aparentemente llamado Airón.

 El encapuchado se acerco a Airón, quien aun torturaba a la joven, susurro unas palabras al oído de su líder. Y de inmediato Airón mostro una sonrisa malévola y siniestra. Segundos después, terminaron de murmurar y el encapuchado se retiro.

-Excelente idea- Airón rio contento. Miro a si victima-Terminemos con esto de una vez.

         Bajo el brazo que señalaba a la chica, ella cayó al piso de un golpe. La joven adolorida solo podía respirar de manera agitada y agarrarse el pecho en posición fetal. Tomo de nuevo en sus manos el medallón en su cuello y esta vez lo apretó con toda la fuera que tenia.

Pero no termino allí, Airón apretó los puños y los gritos de dolor de la chica fueron mucho más fuertes. Ella podía sentir como su cuerpo intentaba ser despedazado desde adentro ¿Seria este el último paso hacia su muerte? ¿La última etapa de su tortura? Si fuese así, que ocurriera lo más pronto posible.

Poco a poco El hombre fue aplicando más y más dolor al cuerpo de la pobre chica mientras reía cada vez más. Luego solo se oyó un grito agudo y largo por parte de la inocente y todo acabo

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