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lunes, 16 de julio de 2012

Capitulo 1: Camino al Misterio


Capitulo 1:

            La tenue luz del sol entraba por la ventana reflejándose en las paredes de color azul pálido de la habitación casi desolada. Mi closet estaba vacío, los pósters de mis bandas favoritas ya no estaban en mi pared, mi cama por primera vez en cinco años estaba tendida y se encontraba ese silencio perturbador y nostálgico que nunca me gusto. En el suelo de madera estaban mis maletas esperando ser tomadas, cuanto me costaba poner mis manos sobre ellas y salir del lugar que fue mi refugio por miles de momentos de angustia, tristezas y decepciones.

            Muchos recuerdos pasaron por mi mente. Me veía entrar, cerrar la puerta, sentarme sobre mi cama mientras intentaba analizar cada una de las cosas que me ocurrían en la escuela. Luego terminaba derramando lagrimas y decirme a mí mismo lo patético que era yo y lo asquerosa que era mi vida. Pensé que este lugar, rodeado de cuatro paredes y de unos pocos metros cuadrados fue el lugar que más secretos guarda sobre mí y donde pase la mayor parte de mis dieciocho años de vida. Por ende, no quería dar un paso fuera de mi dormitorio, me era casi imposible.

            Di un fuerte suspiro y mire hacia las maletas, un nudo se formo en mi garganta mientras intentaba comportarme como un adulto o como cualquier otro joven feliz de dejar por fin el techo de sus padres. Finalmente las tome y salí de la habitación para luego darme cuenta que ese sería el menor de los obstáculos que debía superar.

            Camine por el pasillo y luego baje las escaleras. Vi a mi madre parada en la puerta principal esperándome con una pequeña sonrisa en el rostro. Su cabello rojizo oscuro estaba suelto hasta los hombros, haciendo que su pequeño rostro casi sin rastro de arrugas se vieira adornado de una manera tan sencilla que era casi perfecto. Me pregunte por un instante “¿Como mi madre a sus cuarenta y cinco años se veía tan hermosa?”

            Al pararme frente a ella, siendo yo más alto que mi mamá, mire sus ojos grises llenos de cariño y orgullo. Ella simplemente me abrazo, luego tomo mi rostro entre sus delicadas manos suaves. No pude evitar sonreír de manera tímida.

-Solo mírate- dijo mientras sonreía- ¡Que rápido paso el tiempo! Ya eres todo un hombre. Aun no puedo creer que ya vayas a la universidad.
-Yo tampoco puedo creerlo- me limite a reír después.
-Bueno no hagamos esto un momento lleno de tristeza- Volvía a abrazarme para luego separarse- estoy tan orgullosa de ti. Ya verás que serás el mejor estudiante de todas tus clases, tendrás amigos con quien ir a los conciertos y ver tus tan amados juegos de futbol. Y por fin vas a traerme a casa la chica hermosa que tanto te mereces.

            Agache la mirada por un momento. No creía que esas cosas pasaran en realidad. Mi madre coloco su mano en mi barbilla y de una manera dulce me obligo a mirarla.

-Dave, no sabes el maravilloso hombre que eres- Sonrió de una manera tan hermosa que pareció un ángel- gracias por aparecerte en mi vida hijo.

            Creo que el abrazo que me dio en ese momento fue el más largo de todos. Siempre dije que las palabras de mi madre eran el impuso que permitía que volviera a levantarme y este caso no era la excepción. Ella era lo único que tenía en la vida, mi única compañía y mi mejor amiga. Al separarnos abrí la puerta principal, tome mis maletas y le di un beso en la mejilla.

-Ten mucho cuidado en el camino- dijo en un tono de preocupación.
-Claro mama...- respondí sonriendo.
-Llámame si necesitas algo.
-Ya lo sé mama no te preocupes.

            Camine hacia mi auto, un Mustang clásico 67 de color negro, un regalo de graduación por parte de mi madre. No era algo impresionante, pero para mí era perfecto, siempre me gustaron los autos viejos. Las maletas las coloque en la cajuela y me subí al asiento del conductor. Al ponerlo en marcha di un di un saludo a mi madre por el parabrisas y ella sonrió y respondió de la misma forma.

            Mientras conducía encendí la radio y para mi suerte estaba en sintonía con la emisora de la universidad a la cual iba asistir. Me pareció algo extraño, una increíble coincidencia. Sonaba una canción movida con una influencia Pop/Rock, me agrado así que decidí no cambiarla.

            Tome la carretera que me llevaría a mi nueva casa de estudios, La “Universidad Universe”. A pesar de estar un poco apartada de la ciudad, a 30 minutos para ser exactos, era la universidad más prestigiosa de toda Ontario. Sentí un cosquilleo en el estomago, los nervios ya empezaban a atacarme.

            Me enfrentaría a un nuevo mundo completamente distinto a la secundaria pero “¿Eso quería decir que todo cambiaria?”. Esa era la pregunta que tanto me rondaba la mente, la pregunta que hacía que un nudo se me formara en la garganta y me dieran ganas de poner el auto de vuelta a casa. Ya empezaba a darme cuenta que mi madre no estaría allí para apoyarme como siempre, todo debía enfrentarlo solo “¿Estoy listo para eso?

            Salí de la ciudad que me vio nacer y crecer. Los edificios fueron sustituidos por árboles de gran tamaño los cuales ocultaban un inmenso bosque detrás. El camino estaba solitario, casi no había autos transitando. Yo solo quería llegar antes de que me arrepintiera.

            En la radio apareció una voz femenina, dulce y armoniosa. Por un instante me dije a mí mismo “la chica portadora de esa voz debe de ser muy hermosa”. Tenía una entonación tan delicada que seguro pertenecía a un coro celestial de ángeles.

-Hoy es el día en que todos los nuevos estudiantes llegaran a nuestra universidad- anuncio aquella linda voz- ¡Les doy la bienvenida a todos los recién llegados! Y un consejo “Cuídense de los tontos que desean aprovechar carne nueva para hacerles bromas”. Espero que esta universidad  les encante así como yo la adoro. Soy Violet Montgomery y los dejo con un poco de música.

            Su consejo hizo que mi abdomen se presionara y el nudo de mi garganta se apretara. Después de todas las humillaciones que se pasan en la secundaria, o mejor dicho que viví, había más en la universidad. Tuve que respiran profundo para poder asimilar cada uno de mis pensamientos y sentimientos y seguir adelante con la marcha. No puede ser igual al pasado. Debo de admitir que comencé a tener miedo, a sentirme intimidado, algo que me pareció absurdamente estúpido cuando ni siquiera había colocado un pie en el campus.

            Mi corazón se achico cuando comencé a recordar cada una de las escenas de mi escuela, los golpes, los apodos, las humillaciones, las risas, las lágrimas y el rechazo en todos los sentidos. No quería volver a ser víctima de todo eso, ya había tenido suficiente.

-“Todo está a punto de cambiar”- sentí un susurro en mi oído derecho. Era una voz profunda y algo siniestras- “Todo cambiara”

            Hice un gesto de extrañes y un escalofrío me recorrió la espalda. ¿De dónde vino esa voz? Estaba más que seguro que estaba solo. Una vez más la voz sonó en mi oído pero esta vez dijo “Pero no esperes que sea como tú lo deseas, mi regreso está muy cerca”. La radio comenzó a tener interferencia, mi corazón llego a golpearme el pecho con fuerza. Estaba más que confundido.

            Alcé la vista al retrovisor y casi pierdo el juicio. Vi a un hombre sentado en el asiento trasero, quijada fuerte, cabello negro, liso y un poco largo pero lo que más me llamo la atención fueron sus ojos completamente negros como la noche. El miedo corrió por mis venas, sentía que veía a un demonio quizás al mismo diablo. Por unos segundos sus ojos se cruzaron con los míos y sentí un terrible dolor de cabeza. “¿Quién demonios era?”

            Presione con fuerza el freno, las llantas relincharon y el auto se tambaleó al detenerse. Mi cabeza  estaba por estallar de dolor, como si me estrujaran el cerebro. Mire al retrovisor y mire al sujeto directo a los ojos.

-¿Quién eres tú?- dije entre gemidos de dolor.

            El no respondió por unos segundos, solo me clavaba la mirada furtivamente a través del espejo. Luego solo escuche “Tu peor pesadilla” y el nunca movió los labios. El fuerte dolor en mi cabeza desapareció así como el hombre que estaba sentado detrás de mí, como si nunca hubiera existido.

            Baje de mi auto con desespero y lleve mis manos a mi cabeza. La confusión y el miedo me tenia  sometido “¿Que acaba de ocurrir? ¿Quién era ese hombre? ¿Cómo entro y salió de mi auto sin haberlo visto? ¿Por qué sus ojos eran negros?” no dejaba de interrogarme como si fuera a conseguir una respuesta.

            No entendía nada. Mire por la ventanilla y no había nadie en el auto. Mi corazón latía a un ritmo acelerado y mi respiración estaba entrecortada. Rápidamente busque en el bolsillo de mi chaqueta mi inhalador para el asma y lo use. Mi mirada iba para todas las direcciones tratando de buscar alguna prueba de que lo que había ocurrido no era producto de mi imaginación. Como lo esperaba no encontré nada.
            Mientras intentaba calmarme un auto se detuvo detrás del mío, era un deportivo rojo muy lujoso, quien estaba adentro no era nadie sin dinero. Mire en su dirección cuando la puerta del piloto se abrió y de él salió un chico. Era alto, atlético, de cabello oscuro, rostro algo cuadrado y ojos azules. Llevaba una chaqueta negra y jeans azules. El camino hacia mí, de inmediato me puse en alerta. Mis nervios no estaban muy tranquilos.

-¡Oye! ¿Te encuentras bien?- me pregunto con un gesto que mostró que estaba confuso.

            Su voz era ronca y masculina nada siniestra. Era muy distinta a la que había escuchado hace menos de diez minutos. Se me fue difícil responderle, pues no encontrar aire para poder hablar.

-Si...- dije respirando profundo. Intentaba parecer calmado- solo estaba mareado y necesitaba algo de tranquilidad.  Ya me moveré, disculpa si te atrasé.

-¡No te preocupes, no tengo prisa!- respondió riendo. Tenía una risa contagiosa- ¿Seguro estas bien? Estas muy pálido.
-Si eso creo...- Agache la cabeza- ya muevo el auto para que avances.

            Voltee hacia la puerta de mi auto y coloque la mano en la manilla cuando el chico volvió a hablarme.

-No creo que puedas moverte...
-¿Por qué?- lo mire confuso.
-Mira...

            ...El señalo con el dedo hacia el frente. Mire en la dirección que él me indicaba y creo que la confusión para ese día era lo perfecto. Frente a mi auto estaba parado un ciervo, macho por sus grandes aspas que se imponían sobre su cabeza. Solo estaba allí, mirándonos atraído. Quizás estaba cruzando la carretera y se detuvo al vernos. Lo que me impresiono fue que no lo logre ver, bueno siendo sarcásticos hay cosas que no veo.

-¿Que hará aquí?- pregunte caminando hacia él.
-No lo sé- respondió el chico a mi espalda- ten cuidado, podría lastimarte.
-No lo creo.
-Acaso no has visto las cosas que tiene en la cabeza- Aclamo el ojiazules riendo.
-Se llaman aspas, las utilizan para cortejar a las hembras y para luchar contra otros machos y defenderse. No lo veo agresivo, debe ser un joven solitario pues no está con una manada.
-Sabes mucho ¿No?- respondió sonriendo.
-No lo sé todo- también reí.

            Avancé con mucha sutileza hacia el ciervo mientras lo miraba a los ojos, así estaría seguro de que sus aspas no terminarían clavadas en mi torso. Hasta los momentos aquel hermoso animal no se mostraba agresivo ni miedoso.

-Tranquilo amigo...- dije susurrando- no te hare daño.

            Di unos pasos más y ya estaba lo suficientemente cerca como para tocarlo o que él me golpeara. Acerque mi mano a su rostro lentamente, deseando que no le diera por arrancarme un dedo con sus dientes. Para mi sorpresa el ciervo agacho la mirada permitiéndome acariciarlo. Sonreí y me sentí honrado de poder colocar mis manos en su rostro y acariciarle como a un perro o gato.

-¿Qué haces por aquí amigo?- le hable como si fuese a responderme- un auto podría arroyarte.

            Mire sus ojos negros que me miraban con tranquilidad y comencé a reír levemente. Siempre sentí un gran interés por los animales, podría decir que los amo.

-Vamos, ve a casa...

            ...Me separe y el ciervo se acerco a mí, como si quería que continuara acariciándolo. No pude evitar reírme y le pedí que se fuera. El se dio media vuelta y camino hacia los árboles que estaban a los lados de la carretera y se perdió entre ellos. Luego de eso solo podía sonreír.

-¡Vaya!- dijo el chico a mi espalda.
-¿Qué?- voltee a verlo riendo suavemente.
-Acabas de tocar a un animal salvaje y este no te mato- Hablo de manera acelerada- ¿Co… como lo haces? Otro hubiera hecho eso y puedo asegurar que estuviera atravesado por los cuernos no ese animal. Eres increíble.
-No es la gran cosa.

            Agache la mirada un poco avergonzado, no estaba acostumbrado a recibir halagos. Fue un momento algo incomodo a pesar de que no se estaba burlando de mi. Mire mi auto y recordé que tenía que continuar mi camino y permitir que el joven frente de mi pudiera conducir.

-Me tengo que ir- dije caminando hacia la puerta de mi Mustang.
-Claro, hasta luego…

            Aquel chico con chaqueta también camino hacia su auto lujoso y se monto en el. Por mi parte pensé dos veces entrar al mío. Después de hacerlo mire por el retrovisor con el corazón en la garganta, eche un suspiro cuando mire que el asiento de atrás estaba vacío. No quería pasar por otra experiencia como esa aunque no podía ni explicarla.

            Coloque el auto en marcha ¿Si les digo que mi mayor deseo para ese momento era llegar lo antes posible a la universidad me creerían? Quien lo diría. Luego de unos minutos, note que el auto llamativo del joven amigable con quien me tope ya no estaba detrás de mi ¿Cuando me habrá sobrepasado o cuando lo deje atrás?           Es una pregunta sencilla pero inquietante. Decidí no hacerme el cabeza tierra de guerra con más preguntas sin explicación. El sujeto de los ojos negros y su voz en mi cabeza, el ciervo que permitió que lo tocara y el chico que se aparece de la nada cuando casi muero de un paro cardiaco. ¿Podría ser más extraño ese día?

            En el costado derecho de la carretera mire el letrero que indicaba la dirección para la universidad, gire el auto y el camino se torno un poco mas turbulento. Desde parabrisas pude observar el edificio principal de “Universe” imponiéndose por encima de mí como si fuese el maravilloso Olimpo. Con una estructura semejante a la de un castillo gótico con algunos toques románticos, unas paredes de color blanco tenue, ventanas generalmente rectangulares y tejados tanto triangulares al estilo de picos como en algunos casos planos. A primera vista parecía sombrío y misterioso como si ocultara miles de secreto y gritara por ser descubiertos. Por un segundo lo imagine como seria ese lugar por las noches, donde la única luz seria la luna y reí al compararlo con el típico lugar lleno de vampiros esperando matar a quien puedan.

            Lleve al auto hacia el aparcado y lo estacione en un espacio. Por los autos que se encontraban allí podría decir que no habían llegado un gran número de personas, pero luego recordé que no todo el mundo posee un auto. Al bajarme de mi Mustang sentí una fuerte brisa escalofriante, subí la mirada hacia la cima de aquel edificio inmenso y trague saliva. Este era el momento donde realmente me di cuenta que estaba a punto de ser parte de un mundo distinto al que ya conocía.

            Fui a la cajuela y tome unas pocas maletas, pensaba encontrar primero mi habitación y luego regresar por las cosas más pesadas. A continuación me dirigí a la entrada principal de la universidad mezclándome en la multitud.

            Fue extraño el momento en el que di el primer paso y entre al interior del edificio. Me sentí completamente desorientado en el ambiente. Era como si me aventurara en un lugar inexplorado, una nueva dimensión. Debo decir que el siguiente paso y adentrarme entre las personas se me resulto más que complicado. “Pero si caminar es tan fácil, solo hay que colocar un pie delante de otro” deben de estar pensando y tienen razón. Lo que sucedía era que en mi cabeza solo estaba el pensamiento de que cada paso que diera debía de ser perfecto.

            Habían tantas personas a mi alrededor, muchos reían y conversaban entre sí, otros solo caminaban sin rumbo por la planta principal y algunos que al igual que yo estaban cargados de maletines. Me coloque de ultimo en una fila de chicos que esperaban para ser atendidos por el encargado de asignar los dormitorios, donde vivirían todo el trimestre o quizás toda su estadía aquí.

            Cuando llegue de primero en la fila mire al encargado, era un hombre de unos 28 años de edad, tenia cabello oscuro, ojos verdes y cuerpo ancho. El sin mirarme me dirigió unas palabras.

-Me dices tu nombre y en que facultad estudiaras, por favor.
-Dave Landers, Facultad de Bioanalisis- me limite a responder en un tono bajo.

            Trascurrieron unos segundos mientras el hombre busco mi nombre en un su computadora que parecieron eternos. Siempre fui impaciente y este no fue el momento en que cambie esa imperfección de mi personalidad. El hombre me miro y tomo una de las tantas llaves de uno de los gabinetes de su escritorio.

-¿Dave Landers?- Murmuro para sí mismo. Luego alzo la voz- ¡Oh! Eres uno de los pocos becados, felicidades. Estarás en la habitación 208 que está en el dormitorio numero 2, tu compañero se llama Harry Judd es otro becado.
-¡Muchas gracias!- dije tomando las llaves y dándome media vuelta.

            Camine de vuelta a la entrada principal, lo único que sabía era que para llegar a los dormitorios debía salir del edificio principal así que debía de explorar el campus. ¿Ven por que les digo que era un mundo desconocido para mí? Mientras camina miraba los jardines verdes adornados con diversas flores, habían estatuas en honor a los fundadores de la casa de estudio y un hermoso y pequeño lago rodeado de los edificios de la universidad y mas allá estaba un bosque oscuro repleto de arboles. Muchos jóvenes caminaban por el campus sonriendo, saludándose y hasta había algunos besándose.

            Por fortuna mire un letrero que indicaba donde se encontraban los dormitorios y camine hacia esa dirección. Logre divisar los edificios que conformaban el conjunto de dormitorios que parecía estar divididos la mitad para chicos y mitad para chicas. Tenía que subir unos escalones para poder llegar a ellos.

            Mientras subía las escaleras note que otra persona venia descendiendo por ellos y me impacto el hombro con el suyo. Escuche un “Perdona” proveniente de una voz femenina, delicada  como la de un hada, suave como la seda, hermosa como la de afrodita y extrañamente familiar. Voltee a ver a la chica y decirle que no se preocupara  y me tope con unos ojos verde cual esmeralda, el tiempo se detuvo y de una manera impresionante sencillamente me perdí en ellos. Eran tan atrayentes, profundo y pacíficos, no tengo  palabras con que explicarlos y si las tuviera no fueran tan perfectos. Y por lo visto no tenia palabras en ese momento, solo estaba allí atontado por el esplendor de esos maravillosos ojos.

            Y luego...

-¡FUERA!- escuche un fuerte gruñido en mi cabeza, sonó como un animal furioso, no humano. Y los labios de la chica nunca se movieron.

            Una fuerza invisible me empujo hacia atrás haciéndome rodar escaleras abajo para luego estrellarme contra el suelo. Mis maletas volaron y cayeron junto conmigo. Gemí cuando impacte contra el pavimento y confuso no entendí que acababa de ocurrir.

-¡Oh dios mío!- dijo la chica mientras bajaba las escaleras apresurada.

            Me encorve para sentarme y ella se arrodillo a mi lado. Me desoriente y sin entender mire a todos lados. ¿Qué demonios acaba de pasar? ¿Quién me lanzo por las escaleras?

-¿Estás bien?- pregunto ella con un tono de voz preocupado, que hermoso se oía.

            Mire su rostro angelical, sus ojos esmeralda, nariz pequeña y perfila y unos labios pequeños suaves y esponjosos. Todo eso adornado por un cabello marrón chocolate, largo y ondulado. Su mirada tierna se cruzo con mis ojos derritiendo mis defensas y dejándome hipnotizado “¿Acaso estoy en presencia de un ángel?” mi corazón latió con emoción y mis nervios aparecieron.

-Yo...- casi ni podía articular palabras. Estaba atrapado en su mirada- estoy bien.
-¿Seguro?- su voz sonó angustiada.
-Si- fue lo único que pude decir.
           
            Ella sonrió y sentí fuegos artificiales en mi pecho. Si su rostro ya era hermoso, con su sonrisa era perfecto.

-¿Que acaba de pasar?- pregunte confuso.
-No lo se, nadie te empujo- dijo ella buscando respuestas.
-Sentí que alguien me lanzo escaleras abajo- dije.
-Qué extraño...

            Jamás podre explicar las cosas extrañas que ocurrieron ese día. Mi primer día en la universidad se convirtió en el comienzo de miles de interrogantes, de misterios y secretos. El principio de una historia la cual prometía ser arriesgada y siniestra. Pero también fue el primer día en que pude ver de cerca los ojos de aquella hermosa chica. La joven que con una sola mirada ya me tenia encantado y temblando como nunca nadie lo había hecho.